Cuando Dios mandó el diluvio universal las aguas inundaron la selva. La gente no sabía que hacer. Muchos murieron ahogados. Unos subieron al Sumaco que era el monte más alto de la zona. Otros se fueron al Chiuta, un cerrito pequeño. Los del Sumaco se reían de aquellos que estaban en la cumbre del Chiuta.
Pero la risa les duró poco. El nivel del agua subía y subía, y, cosa rara, el Chiuta también crecía. Desapareció el Sumaco con todos los indígenas que estaban en las copas de los árboles. El Chiuta se habia hecho un monte muy alto, tan alto que su cumbre sobresalía de las aguas.
Cuando cesó el diluvio y el agua bajaba de nivel el Chiuta se iba haciendo cada vez más pequeño hasta quedar del tamaño actual
Solo se salvaron los indígenas que estuvieron en el Chiuta, un cerro donde viven los espíritus y al que muy pocos se atreven a subir.

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