Cuando se produjo el levantamiento de los quijos en noviembre de 1578 la ciudad de Archidona fue quemada. No quedó más que un montón de cenizas. Se cuenta que los indígenas sacaron de raíz hasta los árboles frutales que los españoles habían sembrado en sus huertas.
Pero la ciudad no fue tomada por sorpresa. Parece que algún indígena avisó a los conquistadores quienes tuvieron tiempo para construir una palizada alrededor de la plaza la cual les permitió resistir hasta que se terminó la comida y las municiones.
Apenas se conoció que los quijos se habían levantado en armas un médico español decidió marcharse a Baeza para avisar a sus compañeros.
Cuando iba a partir montado en su caballo se le acercó un criado indígena que había permanecido con él por más de quince años y casi llorando le rogó que no lo abandonara.
El médico se compadeció y lo subió a la grupa. Habían caminado unos pocos kilómetros. El criado sacó un cuchillo de matar reses e hirió a su patrón por la espalda hasta causarle la muerte.
El compromiso de los quijos para vengarse de los españoles era un pacto a muerte.

|